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Historia de Oroquieta

Nacido en 1855, Manuel Oroquieta decidió cerrar su negocio de carpintería de Pamplona para adentrarse en el negocio de los fuegos artificiales hacia 1885. Un sacerdote le había hablado de “secretos” de los que había adquirido ciertos conocimientos durante su estancia en Italia. Los “secretos” se referían básicamente a mezclas pirotécnicas.

Para finales de siglo la compañía de Manuel Oroquieta tenía una gran reputación como Pirotecnia Industrial frente a la Pirotecnia artesanal muy popular en aquella época en la costa este del país donde había sido introducida cientos de años antes en los territorios de dominio árabe. La lista de productos fabricados era amplia; fuegos artificiales, bengalas, volcanes, globos aerostáticos etc. Adaptó el concepto de los Dragones chinos a la bestia local. Inventó el “toro de fuego” (“Zezenzuskoa” en Euskara) que desde entonces vuelve locos a los niños de la zona en las fiestas populares.

En 1906 expandió su negocio abriendo una delegación en San Sebastián para dar Servicio a la demanda de un mercado emergente. Se unió a un empresario local creando la empresa “Echave y Oroquieta”, donde él era el responsable de la fabricación de los fuegos artificiales. La ciudad de San Sebastián se estaba convirtiendo en lugar de veraneo que incluía a la Familia Real. El casino local pedía colecciones de fuegos artificiales para entretener a sus invitados locales y extranjeros.

Su hijo Alfonso se unió al negocio para cooperar en esta expansión. Persona de talento, sus aportaciones contribuyeron sustancialmente por su sensibilidad a las Bellas Artes. Muchas de sus creaciones pirotécnicas fueron novedosas. En 1922 Manuel y Alfonso formaron la empresa “M. Oroquieta e hijo”  y ampliaron la superficie de las instalaciones de Pamplona.

Ernest Hemingway (en 1923) en su libro “Fiesta” escribió sobre Don Manuel:

“…Parados entre el gentío contemplamos cómo Don Manuel Orquito, el rey de los fuegos artificiales, de pie sobre un pequeño estrado, lanzaba cuidadosamente los globos valiéndose de estacas; se levantaba por encima de las cabezas de la gente para lanzar los globos al viento. El viento los derribaba todos, y la cara de don Manuel Orquito aparecía llena de sudor a la luz de sus complicados fuegos de artificio, que caían en medio de la multitud y se metían por entre las piernas de la gente, atacándola y persiguiéndola con sus chisporroteos y crujidos. La gente gritaba cada vez que un nuevo globo de papel luminoso se echaba de costado, se incendiaba y caía.

  • “Se están burlando de don Manuel- dijo Bill.
  • ¿Cómo sabes que es don Manuel?- dijo Brett.
  • Su nombre está en el programa. Don Manuel Orquito, el pirotécnico de esta ciudad.
  • Globos iluminados –Dijo Mike-. Se lanzarán globos iluminados. Eso es lo que dice el programa.

El viento se llevaba los sones de la banda de música.

  • Caramba, desearía que uno subiera –dijo Bret. Ese tal don Manuel está furioso.
  • Seguramente ha estado trabajando semanas enteras poniéndolos a punto para que al soltarlos formaran entre ellos la frase «Viva San Fermín»-dijo Bill.
  • Globos iluminados –repitió Mike-. Un puñado de malditos globos iluminados.”

La fabricación de fuegos artificiales continuó hasta la Guerra civil. La actividad entre 1936 y 1939 fue pequeña. Manuel murió en 1935 y Alfonso un poco antes, en 1932. Los hijos varones de Alfonso también fallecieron por esa época (1929 y 1937) y solamente sus hijas Felisa y Pilar sobrevivieron.

En 1940, Juan José Arana se casó con Felisa Oroquieta y se convirtió en Gerente de la empresa. Desde entonces, el nombre oficial de la empresa pasó a ser “Pirotecnia Oroquieta” cuya única propietaria era Felisa Oroquieta. Juan Jose reorganizó la empresa, ya que había trabajado para una empresa fabricante de explosivos y sirvió en el Ejército como artillero. En la década de los 50 y debido al auge de la industria pesquera, desarrolló una extensa gama de señales de socorro pirotécnicas para cumplir con los requisitos IMO. La fabricación de fuegos artificiales fue progresivamente abandonada.

En 1962 Lloyds Register emitió los primeros certificados y desde entonces, la empresa viene desarrollando sus productos adaptándose a los nuevos requisitos. La empresa pasó a ser una sociedad Limitada en 1965 y Juan José continuó ocupándose de la producción.  

En 1977 la empresa se trasladó a una nueva localización en Esquiroz de Galar.

La estrategia de Oroquieta en los últimos treinta años ha sido el aumento de la cuota de mercado tanto nacional como internacional.

En mayo de 2001, Oroquieta pasó a formar parte del Grupo Chemrng y en 2012 fue adquirida por Drew Marine camiando la denominación de la empresa a Drew Marine Signal and Safety Spain S.L.